domingo, 19 de mayo de 2013

Confesiones de un adúltero profesional


El adulterio, la infidelidad… tema fuerte y “de moda”. Quiero aclarar antes de que comiencen a leer que voy a recrear una conversación que mantuve con un adúltero “profesional”. Trataré de ser objetiva y no incluir mis juicios de valor. Aún estoy digiriendo esta información y la lógica con la que me fue contada, ya cada quién será libre de formar su propia opinión al respecto. También quiero aclarar que los puntos que tocaré a continuación se refieren a establecer una relación de adulterio “formal”, seguro los “one nite stands” tendrán otros códigos. No los entretengo más con detallitos, pasemos a los detallotes.

Sábado, salida a comer con amigos de prepa a la cantina “La 20” en Polanco. Entrada la noche ya éramos amigos de 5 “regios” (oriundos de Monterrey, Nuevo León; Estado reconocido por su machismo, sorry si se considera un juicio de valor). Todos estaban casados y de buen ver. Uno de ellos llevaba un rato insistiendo con mi amiga Roberta, ella ya no sabía cómo sacarle la vuelta cuando entré en la conversación con mi nata curiosidad, esa curiosidad que a veces me llevaba a sostener este tipo de pláticas con gente desconocida.

Más o menos la cosa fue así:

¿Qué no estás casado? Sí, sí estoy casado.

¿Y eres infiel? Puso cara de incomodidad, tardó un poco en responder y entre divagaciones y “consejos de psicólogos” termino por decir. Sí, sí soy infiel. A partir de este punto se sentó junto a mí y estuvimos platicando dos horas sobre el tema, investigué lo más que pude y lo que aprendí en fue lo siguiente.

¿Estás enamorado de tu esposa? Sí, mucho, la amo.

¿Si amas a tu esposa por qué eres infiel? Me enseñó fotos de ella, de sus hijos y hasta de la mascota antes de contestar: Soy muy feliz con ella, la amo y no podría haber elegido mejor mujer para madre de mis hijos y compañera de vida. El problema es que no tengo con ella la frecuencia de sexo que necesito para sentirme bien, a veces está cansada o no quiere. La frecuencia que, al menos, le parece adecuada es 4 veces a la semana. Y óyeme bien esto que te digo, la única razón por la que los hombres somos infieles es porque no estamos satisfechos con el sexo. Con los hijos y el tiempo las circunstancias cambian, las mujeres cambian pero uno sigue teniendo las misma ganas, entonces tengo que buscar quien me de lo que necesito en cuestión de sexo, pero jamás cambiaría a mi mujer por otra, es sólo sexo. Somos muy felices juntos,  seguimos muy enamorados después de 11 años de matrimonio. La veo y me fascina, ya viste lo guapa que está. En efecto una mujer muy guapa, una familia divina, podría decir con las fotos que vi eran una familia de anuncio.

¿Y no te da miedo que te cache y pierdas lo que tienes? No, para eso hay que respetar las reglas al tener una amante, hay mucho que perder.
Con ojotes abiertos le pregunté ¿a poco hay reglas? ¿Cuáles son? Claro, por respeto sólo te puedo decir dos: (no hubo forma de que me contará las otras tres, pero estas dos son muy pensadas)

1.- Debe ser amenazable.- Oh sí gente bonita esa fue la palabra que usó…. A-ME-NA-ZA-BLE. Significa que ellas deben ser débiles emocionales para poder ser controladas y evitar que les hagan alborotos que pongan en riesgo su matrimonio. ¿Cómo te das cuenta de que alguien es amenzable? No tienes sexo desde el principio, te gusta, sales con ella dos o tres veces. Por su plática y la forma en la que te cuenta sus cosas conoces su forma de pensar y cómo resuelve sus problemas. Buscas detectar hasta dónde llega su debilidad, entonces sabes si es amenzable. Me parece que está muy calculado todo. Los hombres somos muy fríos, así pensamos, por eso no nos perdemos y podemos tener el poder emocional Ustedes son pura emoción, luego luego se les va la onda. ¡TÓMALA!

2.- No debe ser de tu círculo social.- No creas que son mujeres de otro nivel, tienen la misma lana, son mujeres “bien”, pero no deben estar en mi entorno. No necesito encontrármela en una fiesta ni correr el riesgo de que mi esposa llegue a convivir con ella. Tampoco es bueno presentársela a tus amigos ni a nadie ¿Tus amigos saben? Claro, todos sabemos de las amantes de los otros, pero nunca las conocemos. Un día estábamos planeando hacer un viaje todos juntos, cada uno con la suya, pero ellas no quisieron, también se exponen. 

¿Todos tus amigos tienen amante? Levantó mirada, ubicó a sus acompañantes, tardó un minutito y contestó: De aquí sólo uno no. No tiene, no ha tenido y no creo que tenga nunca. Los demás sí. Eran 5 y cabe destacar que el que nunca tendría era el más guapo de todos. ¡Bien por él! Sorry, otro juicio de valor.

La siguiente no es regla, pero es una condición deseable. Es bueno que tengan novio o esposo, así es más fácil. La actual (nótese la palabra “actual”) tiene un novio y ya me lo estaba queriendo cortar, le dije que si lo cortaba yo me iba atrás de él. No pueden venir con tonterías de que terminan su relación por ti. Con ellas también pones reglas. Yo no sabía que me entretenía más, la información o la seguridad con la que me la contaba.

¿Qué reglas les pones a ellas? Sólo tres y son muy claras: no me mandes whatsapp antes de las 9am ni después de las 7pm, a esa hora estoy con mi familia y me puedes meter en una bronca; no me hables jamás, yo te busco y la más importante, no te claves. En esta última reside la conveniencia de que ellas tengan pareja.

¿Y cómo le haces para que tu esposa no te cache? Siempre llego a mi casa a dormir, es más a las 9pm ya estoy viendo la tele. La veo para desayunar o comer, tenemos sexo y ya cada quién a los suyo. Nadie sospecha, pensamos que los cuernos siempre son en la noche, con la borrachera, ¿pero quién sospecha de su esposo a las 11 de la mañana? ¡NADIE! Cuando salgo de viaje de negocios siempre va conmigo. ¿Y conoce a tus socios? No, jamás se la presento a nadie. La veo en el cuarto porque a veces mi esposa me acompaña y no puedo dejar que haya una indiscreción ni faltarle al respeto sentándolas a las dos en el mismo lugar con la gente que hago negocios ¡PLOP! ¿Entonces a veces tu esposa va de viaje contigo? Si claro, si ella quiere ir al viaje siempre tiene prioridad y la otra se aguanta. También yo me aguanto cuando ella tiene compromisos con el novio, si tienen cosas que hacer no nos vemos.

¿Y si cachas a tu esposa con un amante? A ella la entendería, me enojaría mucho pero la entendería, jamás le haría daño a la madre de mis hijos, la amo, pero al vato no se la perdono. En una plática de parejas a la que fuimos con una psicóloga con mucha experiencia nos dijeron que las únicas razones por las que uno debía divorciarse son enfermedad mental o golpes, todo lo demás se puede solucionar. ¿Y ella te perdonaría? Yo creo que sí, quiero pensar que sí porque de verdad nos queremos mucho. Acuérdate que es sólo sexo, jamás me he enamorado de alguien que no sea mi esposa.

¿Te ves siendo infiel siempre? Creo que sí, ya te he dicho tanto que para qué te voy a mentir ahorita. Y no creas que es por la conquista ni nada, es sólo sexo. Hay hombres que van presumiendo a las amantes por ahí para sentirse bien machos, eso no me importa, mientras menos sepan mejor, es sólo que un hombre necesita lo que necesita. Además es bien sabido que el hombre es polígamo por naturaleza, la mujer no, pero el hombre sí…….

Hasta aquí mi reporte. Obvio hubo más temas, unos más fuertes qué otros, pero me parece que con esto presento la foto general del pensamiento de algunos hombres. ¿Cómo la ve usted desde ahí? Repito, no estoy de acuerdo ni en desacuerdo sino todo lo contrario, he tratado de dar sólo la información. Lamento, eso sí, si algún hombre obtiene tips para mejorar su ejercicio del adulterio, si hay mujeres que se sienten ofendidas al descubrirse siendo las otras de forma tan calculada o paranoicas pensando en qué hará su esposo a las 10 de la mañana.

Les dejo está canción para amenizar y ver si a alguna mujer le gustaría cantarla o que se las canten.


martes, 9 de abril de 2013

La belleza del caos



¡Oh sí pipol! El caos me parece bello, es un reto, una provocación directa de la vida para que me mueva. No entraré en detalles de una teoría matemática que ni siquiera entiendo, mejor les platico mi punto de vista.
Mientras más me encuentro en momentos o situaciones caóticas, más veo la belleza que representa una oportunidad de cambio; a menos que uno sea necio y quiera quedarse por siempre en esa situación, cuando los problemas surgen uno está obligado a cambiar.

Todos tenemos, hemos tenido y seguiremos teniendo dificultades, a veces será la sensación de que todo está “patas para arriba”. Existen toda gama de problemas que van desde los más pequeños hasta los enormes que nos ciegan frente a  cualquier otra cosa a nuestro alrededor, así es el vivir. Son momento en los que uno se encuentra de verdad desorientado; y no me refiero a una situación, me refiero a un lapso de tiempo en el que no distingo lejos de cerca, nada sale como yo esperaba y lo que sirve se descompone. Ese momento en que uno llega al tope en situaciones de vida, no será una definición muy académica pero es la que describe a lo que me refiero como caos. Una vez todo en contexto, ahí les voy con mi “forevereada” sobre el tema.

Recalco el tema de que uno decide siempre cómo ver las situaciones, e incluso en esos momentos nosotros mismo somos responsables de nuestra percepción y por lo tanto de la forma en la que se acomoda la vida alrededor. Para poner un ejemplo más claro sobre la diferencia de visiones que elegimos tener ante una situación caótica o “no cómoda” usaré el ejercicio: está su servidora dándole en los Pilates, cuando empiezo a sentir cómo el líquido recorre mis musculitos casi quemándolos, sin duda es una sensación no placentera de la que quiero liberarme lo más pronto posible (sería el caos). Justo en ese momento yo tengo la opción de ver las cosas de forma que sean una barrera o una motivación. Si le llamo dolor me voy para abajo pienso que ya no puedo más y libero al músculo en el momento exacto en el que necesito apretar más para fortalecerlo, pierdo la oportunidad del trabajo anterior; sin embargo, si decido reconocer esa sensación como la prueba de que estoy haciéndole bien a mi cuerpo al darle fuerza y salud me llega un impulso para seguir adelante, resistir y hacer al menos 5 repeticiones más. El resultado en ambos casos depende de mi mente, no de mi cuerpo, yo decido qué hacer con esa sensación, mi cuerpo sólo obedece, lo mismo pasa con la vida.

Había una vez una época en mi vida en la que TODO, pero de verdad TODO estaba patas arriba. Ya les he contado que pasé por una depresión, ahora les desglosaré mejor el escenario para explicar la belleza del caos. Tenía el corazón roto y humillado a más no poder (2 años de desgaste emocional tupidito); era miss de kínder, daba terapias a niños y trabajaba en el Psiquiátrico Infantil, pero estaba que no podía ni con mi alma por lo que renuncié a todas mi chambas, o sea, desempleada y sin saber qué quería hacer; sin lana, sin coche porque me habían dado un santo trancazo en Periférico que hasta en la tele salí; no podía acabar la carrera, debía y debía 2 materias que seguía cursando; mi papá se enfermó y nos pegó un sustazo a toda la familia; uno de mis mejores amigos acababa de suicidarse; me la pasaba de fiesta gastándome la lana que me habían dado por la pérdida total de mi coche, obvio mis papás ya no sabían qué hacer conmigo ni cómo castigarme o apoyarme después de una historia de peleas y regaños desde los 8 años…..en fin, TODO mal y no sabía ni para dónde. Ha sido el momento más difícil de mi vida, pero al mismo tiempo el más reparador.

Con ese bonito paquete retomé mi terapia, obvio la psicóloga lo primero que me dijo fue “te tengo que mandar con un psiquiatra para que te den antidepresivos”. Me asusté horrible porque tenía 28 años y me parecía absurdo tomarlos. Le pedí a la psicóloga que me diera 3 meses para ver qué hacía yo para comenzar a salir adelante, me dijo que ok, sin embargo mis papás tenían que ir a algunas sesiones conmigo para decirles cómo estaba el panorama. Fue el primer suspiro de alivio al pensar que en campo neutro podía comenzar a tener otra oportunidad. Al mismo tiempo leí un libro hermoso (“El joven de las naranjas”/ Jostein Gaarder http://www.rebelion.org/hemeroteca/cultura/040220jg.htm)). En este libro un padre le preguntaba a su hijo de 15 años si su vida había valido la pena, le preguntaba que si hubiera tenido la oportunidad de nacer o no nacer qué hubiera decidió después de la vida que tenía. Puuuuffff, me cayó el veinte completo porque sin duda me respondí a mí misma “yo hubiera decididó nacer y vivir porque aún cuando todo está mal la vida es hermosa”. Ahí decidí vivir al máximo, comencé poco a poco a resolver uno a uno las situaciones que me tenían así. Cuando cumplí 30 estaba en camino, todo mejoraba poco a poco y así ha sido desde entonces.

En ese momento aprendí que la forma en la que viera y me enfrentará a la cosas dictaría el resultado SIEMPRE. Nada había cambiado, las situaciones externas seguían siendo las mismas, pero mi visión era otra. Dejé de enfocarme en el dolor para enfocarme en la tarea de armar el rompecabezas, la situación se volvió hasta interesante y retadora, YO tenía las piezas, YO iba a armar el mejor escenario para mi vida.

Evidentemente me sigo enfrentado a situaciones complicadas, no hay vacuna para eso. El paquete sigue trayendo descalabros emocionales, corazón roto, situaciones familiares, retos laborales….lo que se les ocurra, la vida me mueve de forma constante y ahí voy yo de un lado a otro, una veces más que otras. Lo bueno es que después de ese episodio a mis 28 años ya nada me da miedo, sé que todo pasa, que el tiempo cura lo que necesita curar, que la claridad llega cuando he trabajado en mi mente y corazón para lograrla, así que cuando tengo un conflicto grande o pequeño recuerdo de las que he salido y todo vuelve a estar en paz. Hay cosas que no se resuelven de inmediato, tampoco espero que así sea, sólo que ahora tengo paciencia y tranquilidad para decidir mejor. Es por esto que en el caos elijo ver siempre la belleza de una oportunidad… ¿oportunidad de qué o para qué? No lo sé, eso siempre se revela con el paso del tiempo. Así que aquí estoy esperando ver cuál es la nueva oportunidad que elegí al decidir en días pasados :).

martes, 5 de febrero de 2013

Soy Coach por egoísta


Este entradita la escribí hace 2 años. Mi amigo Ricardo me comentó que estaban haciendo una página sobre Coaching y yo presta me puse a escribir mi introducción al mismo. Se las comparto con mucho cariño y esperando que a alguien le sirva mi experiencia.

Egoísmo, esa sería la razón por la cual un decidí certificarme como Coach, estaba buscando una nueva forma para potencializar mi vida sin pensar en absolutamente nada más.

Existen dos formas de platicar mi camino hacia el Coaching, el simplista y el del corazón. El simplista  es básico; me enteré que existía una disciplina llamada Coaching, investigué un poco y reconocí el potencial de la herramienta para evolucionar en mi vida, tomé el diplomado y desarrollé las competencias.
En lo personal, prefiero compartir  el camino del corazón. Me permite explicar de mejor forma el impacto que ha tenido el Coaching en mi vida como herramienta para continuar creciendo.

La historia que me conté muchos años sobre mi misma comenzó desde antes de la primaria. Fui una niña con espíritu travieso, muy inquieta, siempre trepada en los árboles, arrastrándome por la pelota, rompiendo el vestido, dejando los zapatos como viejos desde la primera puesta, perdía o rompía mis juguetes, tuve múltiples accidente infantiles, me corté medio dedo de tajo, fractura de brazo, descalabrada en la ceja, piernas espinadas, raspadas o moradas siempre, tirando todos los días el agua en la mesa; todo esto seguido de la misma cantaleta de parte de los adultos, Es que no te importa nada, eres una descuidada, nunca pones atención.

La cosa no fue mejor al entrar a primaria, tareas incompletas, tareas no hechas, materias reprobadas, en 3er año me negaron la reinscripción, cuatro cambios de escuela, boletas siempre llenas de tinta roja –hasta un 0 me saqué-, castigos, regaños, miedo de dar las calificaciones, mentiras, adolescencia, rebeldía, repetir 2do de secundaria con 14 extraordinarios, al menos tres extraordinarios por año, salidas todos los fines de semana, alcohol, la universidad, cambio de carrera a una universidad “patito”, fiestas, robarme el dinero de la colegiatura, ocho años para terminar la licenciatura, diez años para tener mi título……, toda una historia de “valemadrísmo” puro.

Pueden suponer la imagen que tenía de mi misma, Nunca voy a poder hacer nada en la vida, soy una verdadera irresponsable, ¿cómo es posible…pero de veras…cómo es posible que TODO me valga tanto? Hice mías palabras y discursos que me describían como persona, y cumplí al pie de la letra con esas creencias. Claro, no sabía cómo hacer otra cosa.
El resultado fue una depresión moderada, que no sé bien cuando comenzó, pero que tuvo su fase más aguda a los 29 años, acompañada por un diagnóstico de TDA (Trastorno de Déficit de Atención).  Bendito diagnóstico, ahí  comenzó la carrera hacia arriba. Saber que la falta de control de impulso y  “distracción” frente a la vida no se debían a mi mala voluntad me liberó de golpe de muchas culpas. Claro que este hecho no fue, ni nunca ha sido, una justificación frente a mis actos. Cumplió como una explicación que me ponía frente a dos caminos: seguir como estaba, y justificarme siempre con la credencial del trastorno, o encontrar la forma de hacerme cargo y rearmar el rompecabezas en que se había convertido mi vida.

A partir de ese momento trabajé mucho conmigo para ajustar mi vida, y mi forma de estar en el mundo; ajustarme a la posibilidad de, en ocasiones, necesitar  un doble esfuerzo para no actuar de forma impulsiva y establecer estrategias para centrar mi atención. Requerí de un gran esfuerzo personal para re-andar el camino. Así que me encontré a los 30 años empezando mi vida como una verdadera mujer adulta. En adelante he estado en una búsqueda constante de herramientas para modificar lo que no ya no necesito en mi vida, herramientas que me ayuden a cumplir mis metas.

Hoy tengo 36 años, un desarrollo profesional exitoso en mercadotecnia, soy completamente independiente y autosuficiente, y tengo  una buena imagen de mi misma, confío plenamente en mi capacidad para triunfar en la vida. El TDA es más un tema que me da para contar anécdotas, pero ya no es una limitante para mi desarrollo personal o profesional. Es más tengo jefes que me han dicho que con mi desempeño, jamás imaginarían que tengo TDA, he logrado dominarlo.
El camino no me fue fácil, y lo sigo transitando todos los días con gran satisfacción. Justo el darme cuenta de yo podía cambiar por completo mi vida, me hizo pensar que cualquier persona puede hacerlo, sólo necesita motivación personal y conocer el camino adecuado para lograrlo, de acuerdo a sus necesidades.

¿Cuándo entró el Coaching a mi vida? Hace menos de un año. Y entró como se dan las mejores cosas en la vida, en el momento justo. Me encontraba saliendo de un doloroso final de pareja. Parecía que de golpe todos mis miedos, frustraciones y demás pensamientos negativos iban a caerme de nuevo en el corazón. Así que decidí tomar un Diplomado que me recomendó mi amigo Ricardo. Por esto digo que comencé mi formación como Coach basándome en el puro egoísmo, necesitaba con todas mis fuerzas sentirme bien y mantener el balance de mi vida.
Durante los años anteriores había trabajado mucho mi historia (que no es trágica, simplemente me fue muy difícil al ser la único que he vivido), había curado algunas heridas y obtenido beneficios tangibles. Pero al comenzar este nuevo proceso me di cuenta de que seguía teniendo cabos sueltos, que continuaba actuando con información aprendida que ya no me hacia bien y me llevaba a repetir patrones que no me permitían alcanzar algunas metas personales.
Al comenzar a trabajar en este Diplomado, encontré justo el orden que necesitaba para poder establecer metas. Comprendí que la vida está basada en conversaciones que tenemos con otros y con nosotros mismo, siendo estas conversaciones las que construyen nuestra imagen personal, la imagen de las situaciones, así como la de las personas con quienes nos relacionamos. Estas conversaciones forman creencias que regulan nuestras conductas.

A partir de lo anterior, el Coaching es, para mí, la posibilidad de establecer metas en mi vida y desarrollar la capacidad de vencer las barreras para alcanzarlas, las cuales generalmente tienen que ver con creencias sostenidas en miedos o interpretaciones distorsionadas de los sucesos. Es la herramienta que me permite, desde la persona que soy hoy, convertirme en la persona en la que quiero evolucionar.

En un sentido idealista, es mi deseo y mi meta poder ayudar a las personas que lo deseen a alcanzar la mejor versión posible de sí mismas, a salir de la inmovilidad, de la zona de confort, a vencer miedos y lograr una vida plena. Mi arma, las competencias que el Coaching me ha permitido reconocer y emplear en mi misma, soy un claro ejemplo de que siempre se puede cambiar.

lunes, 31 de diciembre de 2012

2012, el año del despedorre


Así es querid@s amig@s, no encontré otra definición para el 2012. Pero momento, no vaya usted a creer que esta es una entrada de quejas, para nada. Es sólo una reflexión global del 2012.
Para hacerme más liviano este trance mejor les digo rapidito lo que si hice este año.
-  1) Pilates 3 veces por semana, muy bien logrado hasta Noviembre. El cuerpo tonificado y fortaleciéndose. No he logrado marcar mi abdomen, pero ya comencé a marcar mis brazos. Objetivo que tenía para hace un año, lo que me hace pensar que voy un año por delante en mi mente y mi cuerpo me alcanza después. El gimnasio sigue en mi vida y de verdad que a quienes no hagan ejercicio se los recomiendo ampliamente.
-  2) Cultivar hábitos de vida saludable, súper logrado. He cambiado por completo mi alimentación general, aunque en temporadas como la navideña me vuelvo loca y he comido de todo. El cambio ha sido gradual, no es una dieta, no es un sacrifico, es un cambio de hábitos que además se refleja bien en mi organismo y me estimula a seguir adelante.
De lo demás ni hablamos, ¿para qué flagelarme o disculparme? Díganme ustedes ¿PARA QUÉ? Mejor pasamos directito a la reflexión del año “del fin del mundo”.

Ya les digo que fue un despedorre. No sé describirlo de otra forma, raro, confuso, denso, en fin, no me sentí a mis anchas en este 2012. Es que no sé cómo hacerlo sin quejarme, porque no quiero que suene a queja, sólo siento que en un balance general me costó más trabajo que otros años. Es un tema más personal que de las circunstancias. Siento que tomé malas decisiones en algunos aspectos que me han tenido decaída. El más importante y que rige en general es que no me gusta la casa a la que me cambié. Imagínense ustedes viviendo en un lugar que no les gusta, es como renegar de a poquito diario y eso me ha dado un bajón. Parece una cosa simple, sin embargo para mí que soy hogareña es tristísimo, con decirles que ni adorné de Navidad. Me siento estancada y atrapada, situación que se ha manifestado en otra áreas de mi vida.
Ahora, ¿qué es lo bueno de esta situación? Que me obliga a moverme, a buscar alternativas y recursos para compensar; además de poder comprobar que mi mente si se ha instalado en un pensamiento positivo diferente al de otras etapas de mi vida. Lo veo como una pruebita apara ver si deveritas deveritas  he transformado un poco mi pensamiento y visión sobre las cosas.

Vámonos a lo bueno del 2012.

Ver como mi vida se está organizando en sintonía con un estilo de vida más saludable al que tenía antes.  Durante unos meses mi hermana, que es health coach (la pueden seguir en Twitter en @lucianavazquez) me hizo mi menú diario con comida saludable y todo mega orgánico. No saben el cambio de organismo, vitalidad y balance. Lo mejor es que no fue un sacrificio porque siempre comía delicioso y no es que eliminará cosas de mi alimentación, más bien las sustituía con mejores opciones. Eso me permitió bajar de peso (no era una gorda pero me estilicé más), además de continuar con mi rutina semanal de ejercicio. Para esto me cambié a un club más en forma, me inscribí al Sportsworld (http://www.sportsworld.com.mx/) y lo recomiendo ampliamente. Mi rutina ahora es Pilates, pesas, estoy comenzando con una clase de Body Balance muy buena y natación. Voy 3 veces por semana y si  puedo 4. Créanme, si yo he logrado esta disciplina ¡CUALQUIERA PUEDE! No movía un dedo ni en defensa propia, nadie me creía hasta que poco a poco han visto los resultados y ahora me dicen “es que si te cambió el cuerpo, es que cómo le hiciste” Lo hice de la única forma que se puede ¡CON DISCIPLINA! ¡A mover las carnitas!

Comencé a tomar clases de Kabbalah. Esto para seguir estimulando mi mente y mi alma. Ni crean eh, apenas llevo 4 clases. Fíjense que no les he contado que mi mamá es astróloga, numeróloga, cabalista y demás. Mis amigas le dicen “La bululú” porque siempre sale con algún comentario sobre el Universo y los planetas. El caso es que hace años le traduje completitos unos libros de astrología cabalista y “El Zohar”. Yo lo hice para ganarme una lana, sin embrago me quedé con muchas de las ideas que traduje. Hace poco mi amiga Lauri me contó que estaba en clases de Kabbalah y me latió la onda. Pues ha sido maravilloso darme cuenta que aquello que traduje hace tantos años se quedó dando vueltas en mi mente hasta que estuve lista para tener una mejor comprensión de los significados cabalísticos. No les cuento más porque apenas comienzo pero creo que estoy en un umbral positivo (creo que nunca les he platicado de mi idea de los Umbrales, otro día se las comparto).

Cambio total de look. Ya les chillé hace como dos entradas de mi corte de pelo. Resulta que ahora me gusta mucho, me siento súper a gusto con él. Y lo estoy tomando como símbolo de un cambio personal que se ha unido al hecho de que regresé a terapia. Soy psicóloga (no sé si les había contado), y como tal considero importante tener un espacio personal de reflexión y acomodación. Me fascina el estar entrando de nuevo a las partes inconscientes de mi mente y mi corazón, explorarme para seguir resolviendo situaciones que me hacen sentir mejor. Es revitalizante soltar los brazos y dejar que se caiga lo que no tiene razón de ser o estar.

Retomé mi consultorio. Esto sin duda es una de las más grandes satisfacciones de este año. Durante años di terapia emocional a niños y adolescentes, pero desde que comencé a trabajar en marketing lo dejé. Por diferentes circunstancias este año me han llegado pacientes, a algunos lo he podido atender, pero a otros no por el horario. Retomé mi consulta los sábados, lo que limita mis posibilidades de atención. No importa que sea sólo un día a la semana, esto me ha dado grandes alegrías al reencontrarme con una actividad que amo. Aún cuando en marketing me ha ido bien y he tenido grandes satisfacciones, nada se compara con la posibilidad de ayudar a un niño o adolescente a expresar sus emociones y acomodar sus situaciones de forma tal que pueda ser más feliz.

Me compré una tele. Jajaja, síiiiiii, ¡me compré una tele! No están ustedes para saberlo, pero yo sí para contarles que no tenía tele. ¿Para qué si no la veo? Tan no la veo que lleva un mes en su caja en mi sala. Lo importante es que tengo tele nueva 


Pues así bajita la mano este fue mi 2012.  ¿El de ustedes cómo estuvo?
¿Planes para el 2013? Mejor me quedo también en calma dejando que germinen semillas que espero haber sembrado en terrenos fértiles, pero eso sí, vengo renovada para el 2013