martes, 3 de febrero de 2015

¡A mi díganme cuarENTERA!


Por fin llegué a los 40 y por fin puedo tengo un rato libre para escribir sobre tan increíble suceso. El 13 de julio del 2014 me cantaron las mañanitas con 40 velas en el pastel, y vaya que se veía brillante y alegre con tanta luz.

Estando ya instalada en esta década me empezó a brincar cada vez más la palabra “cuarentona”, con la que evidentemente no me relaciono para nada. “Cuarentona” tiene una carga pesada hasta en la pronunciación, suena a condena, a cadena perpetua en una cárcel de aburrimiento y del conformismo, parece que a esa edad ya no da para más la cosa. Claro, es una palabra cuyo significado se definió hace muchos años cuando a los 40 ya no había más camino que recorrer, ni sueños ni esperanzas de seguir emocionándose por la vida.

La imagen que me viene a la mente cuando alguien dice “cuarentona” es la de una mujer gris que se siente identificada con Arjona cuando le canta suavecito “señora de las 4 décadas”; una mujer con mocasín, pantalón azul marino, blusa de flores, collarcito de perla y pelo corto, ya no es edad de pelo largo dirían algunos. La imagen es brutal en mi mente, una mujer que cerró la cortina de la vida. Como entenderán para nada es la imagen que tengo de mi misma.

Forevereando sobre este tema se me vino a la mente la palabra “cuarENTERA”. Fue magia, de inmediato me dije ¡si, yo soy una cuarENTERA! y tal vez pueda empezar a pecar de chavaruca, sin embargo lo prefiero mil veces a “cuarentona”, que tampoco se trata de entrarle al “cougar” eh, con todo respeto para las que si quieren ser cougars. Es lo bonito de esta edad, una puede ser como se le dé gana y ¡no pasa nada! Es por ello que yo elijo se una cuarENTERA.

¿En qué consiste ser “cuarENTERA”? No tengo mucha idea, apenas estoy definiéndome en esta descripción. Tal vez sólo sea cosa de semántica pero de entrada suena más actual, positivo y establece una actitud de firmeza personal que me gusta.

Por ejemplo, unos días después de mi cumpleaños fui a cenar con mis amigas, la mayoría son un año menor que yo (por aquello de las reprobadas de año). Llegué a cenar con un vestido que tengo desde hace al menos año y medio, o sea, ya me lo habían visto seguro alguna vez. El caso es que me dijeron ¿qué onda con tu vestido? ¿No está muy corto ya? –para tu edad- les faltó decir. Lo tomé a broma e hice chascarrillo, sin embargo, sin importar la seriedad o la actitud de broma con la que lo hayan dicho me pregunté ¿a los 40 ya tengo que usar todo debajo de la rodilla? Pero si yo siempre he sido fan de Tina Turner. La respuesta es no, como cuarENTERA puedo seguir usando vestidos y minifaldas, sin caer el “putivestido”. Es decir, si tengo las piernas y me gusta el estilo no voy a empezar a comprarme faldas floreadas hasta el talón. Mi actitud y estilo es jovial y así seguiré siendo porque quiero…….y porque puedo, para eso soy una cuarENTERA.

Otro muy bonito. Tengo 40, no tengo pareja, no tengo hijos. Parezco el cliché de la ejecutiva que ha dejado de lado su vida personal por seguir una carrera y créanme que no, soy lo menos workoholic que hay. Soy cumplida y me gusta hacer bien mi trabajo, me gusta ganar, y si no tengo pareja ni hijos significa que ese tiempo lo he aprovechado bien desarrollándome profesionalmente. Fregada estaría con 40 años, sin pareja ni hijos y sin haber tenido un avance profesional importante ¿o no? Como cuarENTERA sé claramente que mi prioridad es mi felicidad, crear condiciones de vida que me ayuden e impulsen a disfrutar todos los días, y esto significa que en vez de estar lamentándome por lo que no tengo me ocupo de crecer lo que sí tengo. Pero esperen que este tema lo tocaré en entradas futuras porque no es poca cosa. El tema es que como cuarENTERA puedo decidir quedarme o irme de relaciones sin tener miedo y está bien porque decido sobre mi bienestar en vez de sobre las presiones (ansiedades) sociales o mis miedos y sobre todo, puedo tener una carrera profesional padrísima sin tener que sacrificar mi vida por ella.

La onda gente bonita es que ser cuarENTERA es la onda. Vivo de forma alegre lo que me trae la vida, me esfuerzo por conseguir aquello que quiero, tengo actividades de disfrute, cultivo mi mente, mi salud, mi cuerpo y mi vida espiritual, sigo teniendo planes y proyectos personales y profesionales que me inspiran, tengo chinches en el cerebro y siempre estoy pensando ¿qué más?, ¿qué sigue?, tengo pasión por la vida por lo que una terminación “ona” no me queda.

Por supuesto que también hay ansiedades, miedos de pensar si hay decisiones que no me pesaran más adelante, hay momentos en los que quiero tirar la toalla o dejarme ir, cuando ha pasado tiempo sin un “significant other ” me dan ratos de soledad, tengo una voz muy canija que me recuerda errores y debilidades, me enojo en mi chamba, tengo que tomar en ocasiones decisiones fuertes, no es que todo el día voy de colores por la vida cantando trala la, trala la. Pero lo fregón de ser cuarENTERA es que sé que sólo son momentos y se van, se van porque hasta ahora la vida que he construido, las relaciones con mi familia y amigos, mis actividades extracurriculares, mi trabajo  y sobre todo mi vida interna están increíbles y son los mejores pilares para cuando tengo un bajón poder recurrir a tantas personas y happy places en mi mente que lo único que queda es disfrutar la vida.

Por eso y por muchas otras cosas es que les pido que si se van a referir a mi edad mejor me digan cuarENTERA.

jueves, 18 de septiembre de 2014

No andaba muerta....y menos de parranda

Así es querido lectores -si es que queda alguno por ahí- parafraseando la dichosa canción les platico que no andaba muerta y menos de parranda, andaba trabajando duro, muy duro.
Un cambio de trabajo, eso fue lo que me paso. Cambié de chamba y por ello abandoné este bonito blog durante tantos meses. Este nuevo trabajo ha implicado un gran reto laboral y personal que requirió de toda mi energía los pasados 6 meses.  Cuando lo acepté sabía que venían tiempos de entregarme completamente a esta nueva aventura y así fue, dejé de escribir, un poco de leer, el gimnasio, los buenos hábitos, etc, todo con el fin de concentrarme en el proyecto. Ahora la situación sigue requiriendo un gran esfuerzo pero puedo retomar mis actividades cotidianas.
Poco o casi nada les platico de mi chamba y esta vez quiero compartirles sobre este tema. Como algunos de ustedes saben soy Psicóloga y me certifiqué como Coach, sin embargo desde hace 10 años me dedico al Marketing. Para ser más precisa, trabajo en investigación de mercados explorando las necesidades y emociones de las personas con respecto de productos, servicios y/o marcas para que las empresas puedan diseñar mejores estrategias de negocio. ¿Mejores para quién?.... eso es otro tema que tal vez un día aborde.
Esta carrera profesional en Marketing la comencé hace 10 años. El 1º de Noviembre del 2004 me presenté a  mi primer día de trabajo como Trainee en lo que entonces se llamaba Research International. Llegué sin saber ni jota de investigación de mercados y menos de Marketing, ese mismo día me llevaron a mi primera junta con cliente y casi lloro al llegar a mi casa porque no había entendido nada de lo que se había dicho. Conceptos como  evaluación monódica, brief, debrief, material POP, entorno competitivo, etc eran arameo antiguo para mí. En esa empresa tuve la buena suerte de ser entrenada por Betty y León, quiénes me enseñar a pensar con la lógica del negocio. Trabajé con muchas personas como compañeros y clientes y hoy la mayoría son grandes amigos, guardo un inmenso cariño a los 4 años que pasé en “la bonita comuna hippie” que formábamos en RI. Mis dos jefes fueron Claudia S., quién me enseñó a “workshopear” y a “pensar en monitos” y Alejo, quién siempre ha creído en mi más que de lo que yo creo. La parte padre fue que tuve crecimiento personal y profesional. En 2007, 3 años después de mi primer día del terror fui nombrada Associated Director del área.
En 2008 decidí dejar RI para integrarme a Brain como Subdirectora del área (que se subdirigía a sí misma). Esta es una empresa 100% Mexicana que ha sido desarrolla de forma increíble por Laura, dueña, CEO, mujer y profesional ejemplar. Aquí  tuve dos maravillosos jefes: mi queridísimo amigo y consejero Alejo -qué me llevó con él para emprender el reto de echar a andar el área después de un año de inactividad- y Claudia G., también gran amiga, comadre de la vida y ejemplo en lo personal y lo profesional.
En Brain estuve 5 años, de los cuáles 3.5 trabajé con Claudia G. aprendiendo muchísimo en todos los sentidos. Alrededor del 4to año en Brain comencé a sentirme inquieta, sentía que algo me faltaba y en un primer momento pensé que era un aumento o algo parecido, así que lo pedí, sin embargo las cosas no lo permitían. En ese caso pedí que si no tenía un aumento en dinero me lo dieran en tiempo y después de algunas pláticas estuve el último año en Brain trabajando de martes a jueves en la oficina, y lunes y viernes libres para dedicarme a otras cosas que llenaran ese huequito que se iba abriendo en mí. Esos dos días a la semana reabrí mi consultorio para dar terapia a niños y adolescentes así como para dedicarme más en forma a dar Coaching. Así pasaba el tiempo mientras me preguntaba qué quería seguir haciendo con mi futuro laboral ya que no estaba al 100% satisfecha de forma personal, ahora sé que me faltaba emoción. Es algo difícil de explicar pero no veía hacia donde crecer y sentía cosquillitas de algo más.
Así estaba yo, chiflando en la loma pensando qué camino seguir. Ya había logrado tener dos días a la semana para emprender el camino de regreso a mis raíces terapéuticas cuando en Julio del 2013 me buscan para ofrecerme ser la cabeza del área en TNS. Resulta que en esos 5 años que pasaron Research International se fusionó  con TNS y ahora son la misma empresa. O sea, tenía la oportunidad de regresar como cabeza del área de la empresa en la que me había formado, lo cual por nostalgia y las capacidades de una empresa así llamaba mucho mi atención, pero por el nivel de responsabilidad, y al estar en medio de decir si irme de freelance para dedicarme 50% al marketing  y 50% a la práctica terapéutica, me parecía una locura.
Para no hacerles el cuento largo, después de una profunda reflexión personal, pláticas con amigos, colegas, familia y demás acepté hacerme cargo de la Dirección del área en Enero de 2014. Fue una gran decisión de vida ya que no se trataba de decidir entre trabajar en una empresa u otra, significaba replantear mi vida por los próximos años hacia un camino diferente del que llevaba recorrido casi hasta la mitad. Además de tener que  trabajar con mis inseguridades personales en forma de ¿Podré con el paquete? ¿Qué ven otros en mí que piensan que puedo dirigir el área y hacerlo bien? ¿Y si la riego por completo?, lo cual es un paquetito bastante interesante.
El pasado Febrero entré a mi nuevo trabajo y en estos meses vaya que he crecido en varios aspectos. Ha sido entrar a una feria de emociones y situaciones que me han llevado a dar pasos como persona, ya que sin menospreciar lo laboral, ese es el reto a gran escala, el crecer como personas. Obviamente también en lo profesional me he transformado en estos 6 meses.
Han sido meses de trabajo duro y divertido. Disfruto enormemente este trabajo y esta responsabilidad, es como un rompecabezas enorme que he tenido que ir armando con el apoyo de mi jefe, los otros directores, mi jefa regional, mi jefa global, el equipo del área, los freelances, etc. Esa ha sido una parte increíble, el trabajo en equipo, la cooperación, ese elemento que nos hace a todos lograr nuestras metas y ser parte de algo más grande. La verdad estoy súper feliz aprendiendo lo más que puedo y aprovechando esta experiencia  de vida en este escenario en el que hoy me toca estar.
Claro que no todo ha sido miel sobre hojuelas: hubo que re estructurar en lo funcional y en lo emocional a un equipo que tenía 6 meses sin cabeza, 3 personas han estado- están  de incapacidad por maternidad y el típico rechazo de algunas personas cuando entra un jefe nuevo. Pero ¿qué sería la vida sin retos, sin emoción?
Esa es la razón por la que no he podido escribir de mis 40 años recién cumplidos, de la vida y el amor, del nuevo cambio de casa que estoy por hacer, de los aprendizajes y reflexiones que he tenido en este tiempo, pero me parece que está justificado, tuve que centrar toda mi capacidad en para aprovechar la energía de los cambios. Con alegría puedo decir que estoy muy contenta en esta chamba, ni por un segundo he pensado que he tomado una decisión equivocada al re enfocar mi camino profesional. Es más creo que este camino también me permite generar bienestar a las personas aunque no de forma tan directa. Creo que en el trabajo cotidiano de oficina también podemos dar bienestar a la gente, también podemos tocar de forma positiva la vida de aquellos con los que trabajamos diario, claro, siempre que lo permitan. Tampoco voy con cara de Madre Teresa, hay decisiones que tomar que pueden no ser muy populares, sin embargo aquí estamos todos aprendiendo y remando para el objetivo final más importante que es la felicidad, la realización personal que va más allá de la profesional.
Mientras esté aquí daré lo mejor de mí y como siempre, estoy de brazos abiertos a la vida para dar y recibir aquellos que corresponde, porque eso sí es real, nos llega lo que nos corresponde y en este momento me corresponde aprender aquí con estas situaciones, el escenario sólo es el pretexto para que suceda la vida.
Gracias a aquellos que me siguen leyendo aún después de esta ausencia, tengo la intención de recuperar el tiempo perdido mientras sigo en esta aventura laboral. Espero que ustedes disfruten su trabajo tanto como yo, si no, cámbiense, siempre se puede hacer algo que nos apasione.


PD. Por cierto, sigo dando Caoching en mis “tiempos libres”, por sí se les ofrece J

jueves, 19 de diciembre de 2013

Pos qué venga el 2014

Así de simple y de sencillo, qué venga el 2014 que ya estoy lista para él.
Podría decir hagamos el recuento de los daños, sin embargo con alegría me despido de un buen año, claro, nada es perfecto, tuve mis descalabros pero el balance final es positivo.

Vivo en una casa hermosa y soleada. Abro la ventana de mi cuarto, veo árboles, saludo al Sol y oigo pajaritos. Por fin después de tanto cambio encontré mi casa soñada, ¡estoy feliz! Encontré mi hogar lo que para mí es la gloria porque amo decorar, poner flores y recibir a la gente que quiero. Después de la travesía del último año y medio, en Noviembre me cambié. Confirmé que no hay mal que por bien no venga; si no me hubiera cambiado de emergencia al departamento anterior no hubiera visto las virtudes de la zona en la que vivo y no hubiera estado necia en encontrar casa ahí. Gracias a mis amigas Ale (antigua inquilina) y Paty (ahora casi vecina) hoy vivo en un hogar hermoso al que amo llegar.

Me siento bien. Esto significa literal que siento el correcto funcionamiento de mi cuerpo, tengo salud y energía. Tranquilos, no evangelizaré a nadie… por hoy, sólo describo mi sentir. He mantenido mis hábitos sin lácteos, producto orgánicos, mucha fruta y verdura, poca proteína animal, no azúcar procesada y me siento de MA-RA-VI-LLA. Es algo que no puedo explicar, me gustaría tener la “trenza” de Avatar para poder conectar con toda la gente y transmitir de forma adecuada el bienestar de mi organismo. El caso es que estoy súper sana y con mucha vitalidad. Sigo haciendo ejercicio al menos 3 veces por semana, obvio en las últimas fechas no, pero se vale.

En la chamba el año cierra excelente. Los 4 años anteriores han sido de siembra, trabajo duro, paciencia y una meta fija, crecer el área dentro de la compañía en la que trabajo. Este año comenzamos con la cosecha. Lo mejor es el ambiente, tengo una jefa con quién llevo una excelente relación y un equipo de trabajo con súper buena actitud. Es bueno trabajar en estas condiciones, sobre todo cuando las metas del año se han logrado.
No todo ha sido color de rosa. Por ahí se me rompió el corazón, nada por lo cual aventarse al Periférico. Como cualquier descalabro duele, hace moretón y a seguirle que la vida continúa con o sin nosotros.

Para el próximo año sólo tengo una meta: ¡CUMPLIR LOS 40 CON ESTILO!
Esta meta encierra muchos objetivos, y cómo muchos de ustedes saben, es algo en lo que he venido trabajando desde hace tiempo.
Cumplir 40 con estilo significa llegar a esa fecha en las mejores condiciones físicas, mentales y emocionales posibles, voy muy bien. Siento una gran emoción, es más, ya me dan ganas de decir que tengo 40. En este momento considero que es posible llegar feliz y contenta no sólo por las condiciones externas, lo veo posible porqué es una idea en mi mente y pasé lo que pasé sé que acomodaré cada suceso para lograrlo.
Por lo pronto serán dos objetivos los verificables para mi cumpleaños:
    Abdomen marcado, pfffffff. Lo dije y lo lograré, tengo 6 meses para terminar de cerrar por fin este tema y como qué me llamo Ana Gabriela y qué me dicen Cobi que lo marcaré.
    Festejar mi cumpleaños tomando champagne de picnic por Central Park. Desde hace dos años he querido hacer picnic cumpleañero, lamentablemente no he podido por el clima lluvioso del verano mexicano, mi cumple es en Julio. Hace un año que ya tenía más forma hubo días horribles cerca de la fecha y cancelé, entonces me dije Cobi, si los 40 empezarán con tanto gozo vamos a ponerlo interesante y festejemos en New York. Obvio luego luego me convencí de que era el mejor plan y he comenzado ya a organizar a mi familia y amigos.  Así que si en verano andan por New York avísenme para que les invite una copita de champagne en un happy spot de Central Park.
¡2014, acá te espero con una gran sonrisa y la emoción de mis 40!
PD. Feliz Navidad, disfruten a sus familias y seres queridos, hagamos que el 2014 sea un gran año para todos sólo por el gusto de decidir que así sea.


¡Gracias por leerme!

martes, 19 de noviembre de 2013

Me niego a botoxearme la vida

Antes de que mis ideas empiecen a correr, quiero pedir una disculpa a aquellas personas que amablemente buscan mi blog cada mes. Gracias por sus comentarios y espera, me motiva a seguir escribiendo mis “forevereadas”.

Vayamos al punto. Como siempre, este es mi muy personal mío de mí punto de vista. Respeto a quienes piensan diferente, sólo expreso mi opinión sobre el sensible tema ¡BOTOX!
Cada vez escucho más y más voces femeninas a mi alrededor mencionado la idea de ponerse, ponerNOS o que se han puesto botox para eliminar, disminuir o ¿prevenir? arrugas, mi respuesta siempre es la misma, no pienso ponerme botox en la cara así tenga 60 años de edad por varias razones:
   
   1) Me ha costado mucho trabajo, emociones y demás aprender a quererme tal como soy y sentirme bonita. Cada vez las mujeres estamos más  “exigidas” a cubrir cánones de belleza que no hacen felices a nadie. Cánones de mujeres que ni siquiera existen en la realidad. Nos comparamos respecto al ideal de belleza con modelos, actrices y figuras públicas que son photoshopeadas que da gusto, para después ser exhibidas en el antes y después del photoshop que sólo pone de manifiesto su realidad como mujeres de carne y hueso que son satanizadas si lo muestran en público (Ufff, ¡qué agotador debe ser!). ¿Qué se supone? ¿Qué después de los 20 años tengo que sentirme mal siempre sobre mi físico y estar el resto de mi vida simulando que el tiempo no pasa por mi cuerpo, incluida mi cara?

   2) El tiempo sí pasa por mí, y así como deja arrugas, canas, estrías, celulitis y flacidez, también ha dejado la madurez emocional y mental para amarme tal como soy, para no avergonzarme de mí por no ser “perfecta”. Cada señal que ha quedado en mi cuerpo, cada marca en mi cara me hace estar orgullosa de quién soy y quién he sido, no necesito esconderlo. Eso es algo que sí podemos hacer todas las mujeres, aprender a gustarnos y a querernos para no caer en la tentación que la industria cosmética nos pone todos los días ofreciendo espejitos de juventud. No hay nada, pero NADA que dicha industria pueda hacer para evitar que mi piel envejezca más que aprovecharse de mis traumas e inseguridades para convencerme de que debo inyectarme una sustancia que inmovilizará o extenderá mi rostro en contra de la naturaleza.

    3) La bronca será cuando una vez enganchada en mi inseguridad de el primer paso y por fin me ponga botox o cualquier otra sustancia inyectada, embarrada, mezclada con mi sangre o tomada. Una vez dado el primer paso esa zona estará tensa por un tiempo, pero el reloj seguirá su curso, Tic-Tac-Tic-Tac, entonces empezaré a fijarme en otras zonas que también están transitando por el natural paso del tiempo y ¡PUM! otro pinchazo ya van dos zonas. Pero lo peor lo peor lo peor es cuando deje de tener conciencia de mi misma y empiece a reconocerme en el gesto semi inmóvil, entonces comenzaré a perder perspectiva de mi imagen y ¡PUM, PUM, PUM! pinchazos por donde sea. Revisando siempre una nueva arruga, una nueva marca; en fin, enganchada en una guerra que no tendré forma de ganar. No importa qué haga, mi cuerpo seguirá su ritmo natural, o lo acepto y lo amo o lo sufro. Adivinen mi elección….

    4) Ay que exagerada, ay que dramática, para esos son los avances, para aprovecharlos, ay nada qué ver, es sólo un piquete en el entrecejo que ni se nota. Ese es el tema, no se nota la primera vez, es más, puede no notarse los primeros 2 años, pero ¿cómo creen que mujeres como Lucía Méndez, Verónica Castro, Goldie Hawn, Melanie Griffith, Janice Dickinson, Nicole Kidman (quién rectificó y ahora es anti botox), Meg Ryan, Renee Zellweger, Carla Bruni, Fergie, Courtney Cox, Pamela Anderson, Lindsey Lohan, Priscilla Presley, Lara Flynn Boyle, etc se han deformado la cara? ¿A poco creen que ellas dijeron Doc, déjeme como máscara de aquí a 5 años? Claro qué no, buscaban la belleza que creían tenían que conservar a toda costa y más ¡PUM! la percepción de sí mismas se fue transformando tan poco a poco que no se dieron cuenta hasta que la cara cambió radicalmente y ahora son anuncios vivientes contra el botox (claro, sin querer serlo) ¿Quiero eso para mí? Definitivamente no. ¿Quiero pelearme siempre con mis arrugas y sentirme perseguida por los años?, tampoco.

     5) Bueno, pero es que yo voy con un doctor buenísimo que me pone la cantidad exacta y es súper cuidadoso. ¡Aaaaaaaah qué bueno!, entonces qué tranquilidad, porque seguramente todas esas artistas no tenían la lana para pagarle a un doctor mejor que el tuyo, seguro ellas fueron con el más chafa del mundo. ¡Pues claro qué no!. Seguramente fueron con el mejor doctor que su presupuesto pudo pagar, y créanme, su presupuesto debe ser mayor que el de las mujeres a mí alrededor. Si mujeres tan bellas, con tanta lana como para ir con los mejores especialistas estéticos han quedado así, ¿cómo quedaremos las demás en 5 años? Hay que ver a futuro, no sólo hay qué fijarnos en la ansiedad presente. Lamentablemente nuestra generación en 5 años comenzará a ser una fiesta de máscaras, y si alrededor de los 40 empezamos con esas cosas, ¿qué haremos cuando lleguemos a los 50? Oh sí, a los 50, llegaremos a esa edad y entonces ya nos estiramos la piel de plano con cuchillo; ya para que les digo a los 60, se me van a aventar de un puente. Lo que quiero repetir es que es una batalla contra la naturaleza, es como si una niña de 12 años hiciera todo lo posible para evitar que le salgan boobies, que le baje, que se le estilice el cuerpo. La trasformación corporal es un proceso y cada vez que intervenimos con ese proceso lastimamos nuestro cuerpo como las chinas a las que les vendaban los pies para que nos les crecieran porque así eran “bellos”. Nos lastimamos y desvalorizamos para alcanzar estándares de belleza impuestos por la absurda búsqueda de la fuente de la eterna juventud. Si se van a poner botox las invito a que inmovilicen un brazo durante el mismo tiempo que dure el efecto en la cara, eso es lo que hacen con su músculo, lo atrofian, y para mí eso sería lastimarme.

    6) Cada edad su proceso, su imagen y su valor, para mi querer aparentar a los 40 un cutis de 20 es como cuando disfrazan a las niñas de 8 años de mujeres para competir en certámenes de belleza, me parece lo mismo…..pero al revés. Ay qué cansado estar todo el tiempo peleando con lo que una tiene, de chiquita quiero ser grande y de grande quiero parecer chiquita. ¿Todo para qué? ¿Para gustarse a una misma, para despertar envidias femeninas o para gustarles a los hombres? Si es para gustarse a sí mismas no se cumple mucho el objetivo porque siempre vendrá una marca, una arruga más que no nos gustará; si es para despertar envidias femeninas peor, nos convertimos en cómplices de una imposición que nos lastima a todas y que todas quisiéramos que dejará de ser importante; y si es para gustarles a los hombres, a ellos les gustamos con la actitud y la inteligencia. Ya lo decía un anuncio “Es más fácil gustarle a un hombre que a un espejo”.

     7) ¿Entonces qué, nos fregamos? me preguntó alguien el otro día. NOOOOOO, no hay por qué fregarnos, eso es justo lo que tenemos que modificar en la mente y en el corazón. Representar la edad que tengo no es fregarme, es estar contenta con quién soy. Claro, no me descuido, cuido mi alimentación, lo cual se refleja sin duda en mi cutis, me cuido con protector solar diario, no me asoleo la cara en la playa y busco apoyos alternativos para mantener mi cara de forma natural. Tampoco es cosa de ser fodonga, hay que valorarse y cuidarse en función de ese valor, pero cuidarse para mí  no significa evitar sino mantener en la mejor expresión la edad que voy acumulando. Les dejo este link con unos masajes faciales, hay muchos más que ayudan a fortalecer los músculos de la cara (busquen en Youtube video de yoga facial) http://www.thebeautyeffect.com/tutoriales/masajes-de-chizu-saeki/ Y sí, es algo que debe hacerse diario. Si les parece difícil hacerlos diario y prefieren el botox está bien, yo pongo la ayuda, la decisión es de cada una. Sin embargo, aparte del cuidado, lo más importante de todo es que no me importa que me salgan arrugas, veo las marcas nuevas y me voy dando cuenta de mi evolución como persona, la sabiduría viene acompañada de canas, qué así sea. Veo mujeres espectaculares con todas sus arrugas puestas y las comparo con las de su edad botoxeadas y sin duda prefiero el look de las primeras. Vean a Connie Britton, protagonista de Nashville, Penélope Cruz, Andie MacDowell, Kate Winslet, Rachel Weisz, Emma Thompson, Drew Barrymore, y a muchas más arrepentidas después de haberlo usado. La seguridad es el mayor símbolo de belleza que podemos tener, la belleza siempre ha sido y será una actitud.
   
   8) Además, aunque quisiera no podría ponerme botox jamás, justamente hablando de este tema hice un pacto de baba con mis amigas del alma, las Chulas: Ximena, Roberta y Laura. Ese no puedo romperlo así que tal vez en unos años nos identifiquen a las 4 porque seremos las que tengan arrugas y se rían a carcajadas. Lo bueno es que no estaremos solas, publiqué el pacto de baba de nunca ponernos botox y varias amigas más se unieron. Ahora es un pacto femenino de respetar nuestro cuerpo en lo personal mientras que nos mantenemos alejadas de todo aquellos que hace sentir mal a todas las mujeres por ser como somos, mujeres madurando en todos los sentidos, incluido el cuerpo